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Airbourne en México: energía a tope

Airbourne regresó a nuestro país el 6 de septiembre para presentar su más reciente producción, Boneshaker. Estas son de las noches memorables; aquellas que se quedan grabadas en tu memoria para siempre por diferentes razones.

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Para empezar, recibimos una excelente dosis de metal mexicano con la presentación de Voltax, quienes tuvieron la difícil tarea de calentar motores previo al set de la banda australiana. Sin embargo, los intérpretes de temas como Acero Inmortal, Love Is Hell y Estruendo Letal cumplieron con creces, entregando una dosis de metal amarrada, poderosa y con un gran sonido.

Después vino Thunderor desde Ontario, Canadá, con sus tres miembros que han pisado las filas de bandas como Annihilator, Skull Fist y Enforcer. Algo llama la atención en cuanto comienzan a tocar: no hay vocalista, al menos no de la forma “tradicional”. Y es que JJ Tartaglia en la batería también se encarga de cantar las canciones, algo no muy común. A su lado están Óscar Rangel en el bajo y Johnny Nesta en la guitarra. Juntos entregan un heavy metal que nos remontan a los 80, y que fue la antesala perfecta para Airbourne.

Dieron las 10 de la noche, y sonaba Shoot to Thrill de AC/DC. Airbourne, sus herederos, se preparaban para salir. Joel, detrás del escenario, tocaba el cantable riff de la primera canción de la noche, haciendo que los asistentes se volvieran locos incluso antes de comenzar con la acción. Las luces se apagaron, y comenzaron las voces de Ready To Rock. Y, de pronto, el show comenzó, pasando de 0 a 100 Km/h en tan solo unos segundos. La gente brincaba, hacía headbang, movía los brazos y bailaba al ritmo de la canción del álbum Black Dog Barking. Y desde el primer momento en que Joel, Ryan, Justin y Jarrad pisaron el escenario, dejaron claro que venían a reventar el Circo Volador con una energía descomunal que EN NINGÚN MOMENTO decayó.

La noche de Airbourne continuó con un viaje al disco Runnin’ Wild gracias a la famosa Too Much, Too Young, Too Fast. Esta dupla de canciones hizo que la gente perdiera aún más la cabeza y soltara aún más energía. Nuevamente el centro de atención fue Joel, quien se subía a los subwoofers frente al escenario para estar más cerca de sus fans. Ryan, su hermano en la batería, iba preciso como un reloj y con un sonido que haría mover a cualquier persona. Sin embargo, Jarrad y Justin no dejaban de sacudir la cabeza y contagiaban su alegría

Siguieron Girls in Black y Burnout the Nitro antes de que Joel recordara la última vez que Airbourne había estado en México. Fue en septiembre de 2017, y les tocó vivir el temblor del 7 de aquel mes. Este acontecimiento tuvo tanto impacto en la banda que sería la inspiración para escribir la canción que seguía en el setlist: Boneshaker. Jarrad y Justin proporcionan una sólida base para los solos de Joel que toca a la perfección cada uno de ellos. ¡Y qué calidad vocal! Impecable, constante, poderosa y sin mostrar síntomas de cansancio, sobre todo tomando en cuenta que este show fue el último de su gira latinoamericana.

Cheap Wine & Cheaper Women, Back in the Game y Breakin’ Outta Hell continuaron el set de la noche. Para este punto, algo es claro: los integrantes de Airbourne son unos rockstars totales y les encanta serlo. Pero no en un mal sentido, sino en el mejor sentido posible, ya que además de disfrutar al máximo la música que hacen, conviven con la gente, sonríen, señalan, recogen y utilizan lo que la gente les avienta al escenario. Incluso en It’s All for Rock ‘n’ Roll, dedicada a la memoria de Lemmy, reciben playeras del líder de Motörhead y hasta sacan un pequeño carrito para preparar la famosa combinación de Jack Daniel’s con Coca-Cola (un Lemmy), brindando en honor al bajista caído.

Raise the Flag cerraría la primara parte del set antes de dar paso a la combinación ganadora de Live It Up y Runnin’ Wild. Ni siquiera a esta altura de la noche decae el ánimo, tanto de Airbourne como del público. Incluso el regalar una plumilla se vuelve un ritual con el que Joel invita a la gente a seguir haciendo ruido. Los cuatro australianos se despiden de la multitud mexicana, mostrándose realmente contentos y agradecidos.

Lo que vivimos con Airbourne es algo que no siempre se tiene la oportunidad de presenciar, y creo que los asistentes a este concierto comparten la opinión. No sólo por el despliegue de energía sobre y bajo el escenario, sino por el carisma de los integrantes, el nivel musical que tienen y el show que presentan. Insisto, es una de esas noches que se quedan grabadas en tu memoria para siempre.

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