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Iron Maiden: La Bestia regresó a México

El 7 de septiembre presenciamos el regreso de Iron Maiden a la Ciudad de México después de tres conciertos llenos en 2019 en el Palacio de los Deportes.

Esta vez, la Doncella de Hierro decidió hacer un upgrade al recinto y eligió tocar en el Foro Sol.

Antes del concierto, tuvimos la oportunidad de hacer la transmisión especial de Loud! Metal Radio desde un concierto. Esto fue afuera del Acceso B, donde pudimos platicar con varios de ustedes, tomarnos fotos, ¡y hasta hacer un concurso de gritos metaleros! Gracias por haber formado parte de este evento. Búscate y etiquétate en las fotos de nuestro Instagram.

Pero, ¿qué tal estuvo el concierto de Iron Maiden?

Después de un set impecable por parte de Mastodon, donde combinaron canciones de su más reciente álbum “Hushed and Grim” con canciones de antaño como “Crystal skull”, “Black tongue” y la clásica “Blood and thunder, estábamos listos para ver a la leyenda de la NWOBHM.

Como siempre, todo comienza con el clásico de UFO, “Doctor Doctor”, sonando en las bocinas del Foro Sol. La emoción crece hasta desbordarse con los primeros tamborazos de la canción que titula el décimoséptimo disco de Iron Maiden: “Senjutsu. Con un ritmo más lento de lo usual, pero con la misma fuerza de siempre, los seis ingleses se apoderan del escenario que nos transporta a una pagoda japonesa y desde el primer momento lo hacen suyo. La agrupación no pierde el tiempo y libera al primer Eddie de la noche: el samurai.

La noche crece en intensidad con “Stratego” y cobra más vida con “The Writing on the Wall”, el primer sencillo del último disco. Para este momento, los peluches del Dr. Simi ya se habían hecho presentes sobre el escenario, e incluso Bruce puso a cantar a uno de ellos antes de colocarlo junto a Sooty, el oso en el kit de batería de Nicko McBrain. Estas tres canciones serían las únicas del disco Senjutsu en toda la noche, como si Iron Maiden quisiera transportarnos fuera de Japón de un golpe.

Y así lo hacen. Desde el oriente viajamos hasta la catedral de Iron Maiden, donde las diferentes encarnaciones de Eddie han sido plasmadas en los vitrales laterales. “Revelations” inaugura el set en la catedral. Bruce Dickinson tuvo una energía renovada, corriendo y brincando a lo largo y ancho del escenario, y se escucha aún mejor que en los últimos años. Al finalizar la canción de “Piece of mind”, se tomó un momento para agradecer al público mexicano, comentando que ese show había sido el más grande de toda la gira y diciendo que todos somos hermanos de sangre mientras “Blood brothers” comenzaba a sonar.

El set continúa con los cantos tenebrosos de “Sign of the Cross, que es coreada por el público con mucha emoción. En “Flight of Icarus, la banda libera a una representación de Ícaro mientras Bruce le apunta con dos lanzallamas, uno en cada brazo. La ya usual sonrisa de Dave Murray robó más de una mirada, al igual que la intensidad y las acrobacias con la guitarra de Janick Gers. Adrian Smith, tan sobrio como él mismo, se concentraba en su forma de tocar. Al final de la canción, y tal como lo cuenta la leyenda, Ícaro cae sin sus alas al suelo del escenario.

Parecía que Iron Maiden no quería tocar ninguno de sus éxitos hasta el momento, pero eso cambia en “Fear of the dark, que llega más temprano de lo usual pero es recibida con éxtasis por parte de los asistentes, que comienzan a corearla casi de inmediato en uno de los momentos más especiales de la noche. Le siguió “Hallowed be thy name, que aniquila a su personaje principal y lo envía al infierno para cantar “The number of the beast. Steve Harris se notaba emocionado y aún enérgico a pesar de sus 66 años. Y Nicko McBrain, por su parte, se divertía detrás de su precioso kit de batería con las diferentes encarnaciones de Eddie. Finalmente, la canción “Iron Maiden”, que reveló al Eddie más poderoso hasta ahora, cerró el primer set de la Doncella de Hierro.

Tras unos pocos minutos, la manta tras el escenario nos revela al Eddie vestido de soldado inglés, lo que anunció la inminente llegada deThe trooper”. Bruce ondeaba la clásica bandera del Reino Unido antes de enfrentarse a un Eddie soldado y dispararle con un arcabuz del que colgaba una bandera mexicana. Siguiendo con la temática bélica, viajamos con Iron Maiden hasta el viejo continente para pedir la libertad de los escoceses con “The Clansman”, y cerrar el set con una versión más lenta de “Run to the hills”. Es evidente: mantener el ritmo original de la canción tras un set de casi dos horas y a esa edad ya es muy complicado, pero nadie lo recrimina. Parecía que la banda que ahora sí se despedía de nuestro país, pero aún faltaba una sorpresa más.

El motor de los aviones de guerra reventó el PA del Foro Sol mientras escuchábamos el famoso discurso de Winston Churchill. Con el escenario en completa oscuridad, escuchamos la grabación de los primeros acordes de “Aces high”. La música en vivo regresa y las luces de pronto se encienden para revelar al avión de la Fuerza Aérea Británica sobre los seis integrantes de Iron Maiden. La locura se desata una última vez antes de que la banda se retire.

Y mientras escuchábamosAlways look on the bright side of life, no pudimos evitar preguntamos, ¿y si Iron Maiden no regresa a nuestro país? Se ha hablado de que Senjutsu podría ser el último trabajo de la banda, y los años comienzan a pesar en sus integrantes. Incluso Bruce ya no puede pilotear el famoso avión del grupo, el Ed Force One, porque los pilotos comerciales deben retirarse a los 65 años. En “The number of the beast, Bruce no dijo su usual línea “We will return”, sino que se apegó a la letra original de la canción. No lo sabemos. Pero si esta fue la última vez que vimos a La Doncella de Hierro en nuestro país, podemos estar seguros de que vimos un ESTUPENDO concierto, y que los asistentes dejaron toda su energía y su corazón en la plancha del Foro Sol.

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